Dices que tu corazón sangra,
dices que está muy maltrecho.
Que hacen pipipi las máquinas
que te atan a tu lecho.
Mejor se pararían todas
y dejarían de pitar,
que yo con mis dulces besos,
si que te iba a reanimar.
Al morir, llegué a este monte.
Ahora este es mi casita.
Aquí me cuidan mis monjas,
Blanca, Xisca, Tess y Axita.
Me mima bien mi italiano,
don martini “el chiquitito”.
Poco a poco me lo bebo,
sin perder ningún traguito.
Yo Bilitis, la cabrona
Cabra buena, no una perra
Esa es la cabra hijaputa
La que les limpia la mierda.
Tú, mi H, el infartado
Mal hombre, cerdo, mal bicho
Ojala yo pueda verte
Bien enterrado en tu nicho.
domingo, 20 de diciembre de 2009
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