domingo, 20 de diciembre de 2009
Homertá.
Xis: Blanqui, cariño. Tú no te enfades. Tendrá su merecido.
Tess: Soy capaz de ir a esa clínica y arrancarle el corazón y hacerme un collar con él y unos pendientes con sus pelotas.
Tomata: Kia.
Blanca: Debimos deshacernos de él antes de que empezase esta istoria. Aora ya no valen medias tintas, tenemos que tomar medidas radicales.
Xis: Me das miedo, Blanqui. ¿Qué quieres decir?
Tess: ¿Picoletos?
Tomata: ¿Kiaaa?
Blanca: La benemérita no está para estas cosas. Ellos son hombres de honor y de lei. Mi padre y mi avu me miran desde el cielo.
Xis: Blanqui, me das más miedo.
Tess: A ti te dan miedo hasta mis pedos, guapa.
Tomata: Kia a a a a a.
Blanca: Hablo de un sicario. Hablo de honor, de venganza. De unos capatos de zemento.
Xis: ¿Capatos? ¿Qué son capatos?
Tess: Zapatos, tonta. Es que la pobre no tiene el graduado.
Blanca: Eso tu madre, linda.
Tomata: Kia kia kia kia kiaaaaaa.
Blanca: Mira la garpacha como se ríe. Haver si te ríes tanto cuando te rebiente el cutis.
Xis: Niñas, niñas, haya paz.
Tess: Yo prefiero que haya guerra.
Blanca: Labamos a tener. I será muy sangrienta, lo juro por la memoria de Milú y de la perra de su madre.
¿Qué me pasa Doctor?
- Es su cuarto infarto, hasta ahora hemos tenido mucha suerte, pero me temo que usted no pone los medios, no nos está ayudando.
- Soporto mucha presión, demasiadas cargas. Una tremenda responsabilidad reposa sobre Nos.
- ¿Sobre quienes?
- Sobre Nos.
- ¿Quienes son?
- Déjelo. Tengo muchos problemas, usted no lo entendería.
- Tiene usted un problema muy grave de obesidad, casi estamos hablando de obesidad mórbida. Esta última intervención ha sido desesperada.
- ¿Me está usted llamando gordo, matasanos de mierda? Seguro que usted está con ellos. Seguro que tiene la casa llena de gatos ¿verdad Doctor Micifú?
- Perdone, no sé de que habla. Estamos tratando de salvarle la vida.
- ¿Quienes?
- Nos.
- Vaya usted a reirse de su puta madre, Membrillo.
- Mire, no tengo porque tolerar sus insultos. Le dejo, mañana hablaremos cuando esté más calmado y razonable.
- Váyase, no necesito a ninguno de ustedes cerca. Sé que es todo parte de un plan para acabar con la Escoraaaaa.
- Buenos días, señor.
- Enfermera, enfermera, maldita sea, ¿es que nadie me escucha en este hospital de mierda?
- Tranquilícese, ya estoy aquí. Relájese, esos no son modos.
- ¿Dónde ha metido mi portatil, ladrona?
- El doctor recomendó que no lo usase en unos días.
- Me importa una mierda lo que diga ese indocumentado, ese siervo del gato. Deme mi ordenador o deseará no haber nacido.
- Tome su mierda de ordenador y muérase.
- Necesito una cuña, perra.
- No hay cuña hasta mañana. Utilice el pañal que le hemos puesto.
- ¿Qué nos has puesto en el gotero, mala bruja?
- Me toman por loco, quieren que me crea que todo es producto de mi imaginación. Ingenuos, pobres ilusos mediocres. Nos ya bregaba en los mares del sur cuando ninguno de estos imberbes había nacido. Nos, dueño y señor de la Isla Tortuga, nos, azote de los lameculos, nos, al que la Milá reclamó en su día para que volviese. Nos, lo único que el gato teme más que nadie pinche en la publicidad de su maldita página. Nos, el que va a exterminar a esa mala perra de Bilitis, el único capaz de sarse cuenta de que Blanca es una espía rusa. Nos, el que predijo el ataque, la madre de todas las guerras... nos, dios, nos, padre, nos hijo y espíritu santo, nos el que nunca... se zzzzzzzzzzz...
- Hermana, soy yo. Ya está dormido. Sí, ya ha metido su clave, estamos dentro de la Escora. ¿Qué quieres que hagamos, hermana?
Coplillas navideñas.
dices que está muy maltrecho.
Que hacen pipipi las máquinas
que te atan a tu lecho.
Mejor se pararían todas
y dejarían de pitar,
que yo con mis dulces besos,
si que te iba a reanimar.
Al morir, llegué a este monte.
Ahora este es mi casita.
Aquí me cuidan mis monjas,
Blanca, Xisca, Tess y Axita.
Me mima bien mi italiano,
don martini “el chiquitito”.
Poco a poco me lo bebo,
sin perder ningún traguito.
Yo Bilitis, la cabrona
Cabra buena, no una perra
Esa es la cabra hijaputa
La que les limpia la mierda.
Tú, mi H, el infartado
Mal hombre, cerdo, mal bicho
Ojala yo pueda verte
Bien enterrado en tu nicho.
Un lugar entre las nubes.
Los recuerdos. La estación de la muerte. Fuimos jóvenes, éramos rebeldes. Yo le amé mucho. Ahora sé que él nunca lo hizo. Sólo fui una más en su larga lista. Otra que exprimió. Robó mi corazón, mis mejores años, mi alegría. Mi flor de primavera que ahora yace enterrada en un bosque frondoso, impenetrable y seco. ¿Cómo pudiste, mal hombre? Me has roto el corazón y me has expulsado de nuestro reino. Esa casa que con amor y verdad construimos, azote de los falsos y de los que se arrastran. Esa mansión libertaria, donde yo sin ser borbona, era tu reina. Ese barco, faro y guía, que sin mí no es nada más que una sombra de lo que un día fue.
El horizonte se pierde al final del blanco manto. Enterraste lo nuestro, lo cubriste de heces malolientes. Diste alas a las alimañas que roían mis pies. Yo estaba ciega, no quería ver. Inventaste falsas guerras para ocultar que era yo la que te estorbaba. La vieja Bilitis, la cabrona, tú otro yo, decías, tú alma gemela.
Ahora sólo quedan, las ganas de llorar al ver que nuestro amor se aleja. Yo podría cuidarte muy bien y no esas zorras que ahora van contigo. Yo te daría mi amor sin rencores. Yo te haría calditos y te los llevaría en un tuper al hospital, todo el día pegada a tu cama. Si no me hubieses hecho tanto daño, no estarías ahora así. El buen dios te ha dado tu castigo, mezquino, que pediste un portátil en tu lecho de muerte, no para escribirme, si no para joderme. Pero tranquilo, que en tu propio pecado llevarás la penitencia. Tienes cerca de tí a alguien que conoces muy bien pero a la que ni siquiera recuerdas. A esa hermana que me obligaste a maldecir sólo para satisfacer tu propio orgullo y tus ansias de aniquilación. Pero esa será ahora la que termine de cavar tu tumba, mal hombre. Luego seré yo la que cierre la tapa y me mee de risa sobre ella.
miércoles, 26 de agosto de 2009
Limbo.
Bilitis: Yo nunca dude de ti, amor. Tu sabiduría es aún más grande que el volumen de tu cuerpo.
Neuro: Sabía también eres tú, por los años que acumulas a tus espaldas, hija de faraones.
Bilitis: Vieja, sí, pero no gorda, amor. En fin, Nos, pozo en el que me miro cada mañana, ilumina a la Escora, ¿qué debemos hacer?
Neuro: Un engaño, Bili. Jugar a su mismo juego. Recuerda la Isla Tortuga. Recuerda al Gran Cabrón. Nos ya inventó todo aquello.
Bilitis (con gesto de cansancio): Sí, algo de eso ya he oído. Alguna que otra vez.
Neuro: El malvado Gato y su lame culos de la capa, quieren destruirnos. Les estorbamos, les hacemos sombra. Saben que la luz de nuestra libertad les eclipsa, ahoga su represión, sus ataduras. Ellos se han vendido al dinero de los reyes, Nos y vosotros, navegamos por aguas turbulentas, sin pedir perdón, sin patria ni amo. Elle Chiri, el Membri, el Cartero, todos ellos forman parte del mismo plan para desestabilizarnos. Quieren quitarnos de en medio antes de que llegue Septiembre. Temen que les robemos las almas de los auténticos foreros libertarios que vagan errantes por la red.
Bilitis: Suena al pequeño saltamontes, amado mío.
Neuro: Vete a reírte de tu puta madre, saco de huesos rancio. ¿Estás conmigo o estás por tocarme los cojones?
Bilitis: Siempre a la verita tuya, barrilete mío.
Neuro: Fingiremos que la Escora se hunde. Es la solución. Eso les hará confiarse.
Bilitis: ¿Pero cómo, mi gordito relleno?
Neuro: Necesitamos una cabeza de turco, una pobre imbécil que sepa del juego y a la que podamos usar con facilidad.
Bilitis: ¿Te parece bien Lunaris, mi garbanzote gordo?
Neuro: Dije una pobre imbécil. No una víbora con retraso. Nos preferiría dormir rodeado de serpientes de cascabel que acercarme a esa.
Bilitis: Tengo a la persona adecuada. Cuatro ojos.
Neuro: ¿La vieja? Bilitis, esto es muy serio, deja de decir las sandeces a las que Nos tienes acostumbrados.
Bilitis: Mi querido saquito de donuts, no es una tontería, Cuatro es perfecta para esto. Tiene fama de enmierdar todo lo que toca. Todo lo destroza a su paso con sus chismes y sus cuentos. Podemos hacerles creer a todos que yo ya no soporto más sus sandeces y te obligo a decidirte entre ella y yo. Tú no te decides y yo voy subiendo el tono. O se va ella, o me voy yo. Y ante el poco caso que me haces, me pongo lastimera como Karla, como si fuese una perra apaleada a la que tú ridiculizas.
Neuro: Entonces Nos, finjo que te doy la escoooooooooora para ti solita, quitando y poniendo hilos según me vaya saliendo de mi badajo.
Bilitis: Yo lloro cada vez más.
Neuro: Yo cada vez más puteo.
Bilitis: Cuatro apenas dice nada y empieza a aparecer por el Gato.
Neuro: Lame el culo al Gato y ataca al de la capa. Así los desestabilizamos y nadie sospecha, porque nos hemos ido.
Bilitis: El plan es perfecto.
Neuro: Salvo que Cuatro la cague y se le escape algo.
Bilitis: O salvo que Elle Chiri investigue y se de cuenta de todo.
Neuro: No te preocupes por ella. Su ego será su fosa. No obstante, para asegurarnos, lo haremos cuando ella esté de vacaciones.
Bilitis: Te amo, terror de las básculas.
Neuro: Un día, acabaré matándote de verdad, por lo graciosa que eres.
viernes, 21 de agosto de 2009
Una mirada al futuro.
Un barquiiiitoooo de cascara de nueeeeeez navegando por maaaaaaaaares de papel…
miércoles, 19 de agosto de 2009
Día 12. Confesiones en la madrugada.
Azazel: Hola, ¿qué pollas queréis a estas horas?
El: Hola, preciosa. ¿Qué tal estás? Tú siempre tan señorita, tan de tu casa.
Azazel: ¿Quién hostias eres tú? ¿Dónde coño está la Peputa?
El: No te preocupes mucho de quién soy yo. De momento te basta con saber que soy un buen amigo. O que lo puedo ser, si tú quieres.
Azazel: Yo no tengo amigos. Y menos con polla. Ni puta falta. Sólo me follo a las pollas y hago que babeen por mi coño.
El: Ya, dicen que eres muy buena en eso. Me han contado que lo que mejor haces con la boca no es hablar, precisamente.
Azazel: La más puta, cabrón de mierda ¿quieres que te lo demuestre?
El: No hace falta. No vengo buscando eso, no te emociones tanto.
Azazel: Todos buscáis eso. Deja de disimular. Puedo olerte desde aquí.
El: ¿Me vas a dejar hablar o esto es solo una ocasión más para que creas que puedes lucirte como hacías cuando contabas todas tus andanzas y te morías por llamar la atención y ser la estrella del blog de tu querida mente enferma?
Azazel: Sois todos de la misma mierda. Eres realmente original, cariño. Habla de una puta vez. Cuéntame tu vida, cuéntaselo a la niñita mala.
El: Bien, vamos mejorando. Es un comienzo. Dime, cariñín ¿estás a gusto dentro de la casa? ¿Todo bien para la señora?
Azazel: No me quejo. Hay sangre y pollas. Para mí, perfecto.
El: ¿Y qué tal la polla de tu Sena? ¿Me han dicho que ya no se pone dura como antes? ¿Está viejecito el pobre? O a lo mejor es que estás perdiendo facultades ¿no te parece?
Azazel: ¿Qué cojones sabrás tú de eso, pedazo de maricón? ¿Alguna vez antes de hoy se te había empinado a tí? Me da que tú eres más de poner el culo ¿me equivoco?
El: No hablamos de mí. Ni de la mía, hablamos de la suya. Me da que se está cansando de ti. Ya sabes, los hombres siempre se cansan rápido.
Azazel: Aún no he visto ninguna polla que se haya cansado de mi coño.
El: Pues me da que tú intuyes que el viejo está buscando nuevos horizontes. Volar lejos, dejándote unos besitos y una cartita en la almohada.
Azazel: Una puta mierda, mamón.
El: Te dirá que es el estres de todo esto que ha organizado. Que no es por ti, que no te merece. Pero te miente. El siempre miente.
Azazel: Una puta mierda.
El: Eso es lo que siempre has sido para él. Una puta mierda. Ahora que ya te ha utilizado buscará carne fresca. La tuya ya la ha catado y no era para tanto.
Azazel: No tienes ni puta idea. Le tengo comiendo de mi coño. Nadie me deja nunca.
El: ¿Tú crees? ¿Estás segura? ¿Crees que te lo cuenta siempre todo? ¿Te ha hablado de lo de tu madre?
Azazel: ¿De qué cojones hablas? No metas a mi madre en esto, puto engendro.
El: No hablo de tu madre la indigente. Hablo de tu verdadera madre.
Azazel (con cara de extrañeza): ¿De qué hostias me hablas?
El (en tono dulzón y sarcástico): Poooobrecita. No me digas que no te ha contado nada. No sabes nada del gran secreto. Eso es que a lo mejor no confía del todo en ti. O que te utiliza, como en él es costumbre. En eso sí que es un maestro.
Azazel: Yo lo manejo a mi antojo. No me cuentes putas mentiras, hijo de la grandísima puta. No me creo nada de tu puta mierda.
El: A veces me pregunto que sería de ti si no existiese la palabra “puta”. Me da que hablarías por señas. Pero a lo que vamos, de momento, no me hace falta que me creas, tontita. Aunque sé que ahora dudas. Hay cosas que no te cuadran ¿verdad? Te propongo una cosa solamente. Pregúntale a tu salvador, que qué hacía en Agosto del 78 por Barcelona. Observa su reacción. No eres tonta del todo. Después, piensa si te interesa una venganza en condiciones, una masacre de las buenas y no la mariconada que él te ha vendido. Total libertad para hacer, impunidad absoluta y una cantidad en metálico imposible de rastrear. Así ya no te hará falta que te vuelvas a abrir de piernas. Sí no quieres, claro… Espero que ahora te haya quedado claro, que tu amiguito no es el que mueve los hilos para nada. Yo soy el que manda. Piensa, medita y decide. Ahora vuela, pajarillo. Puedes volver con tu polla blanda.
Azazel: Ya haré yo lo que me parezca, siempre hago lo que me sale del coño, mamarracho. Por cierto, ya que tú eres poderoso y omnipotente, oh, gran Dios ¿podrías conseguirme una botellita de Moe & Chandon (modo Amaia) para bebérmela a la salud de mi Vinagre y celebrar la última gran comida del Pescadito? Dicen que en sus últimas voluntades, había pedido que le enterrasen con una foto del Rey. Creo que Destra ya ha ido a llevársela. ¿Se sabe ya de qué ha muerto?
El: Algo le habrá resultado indigesto. Dicen que el médico le tenía prohibido el comer según qué carnes.
lunes, 17 de agosto de 2009
Limpieza técnica.
Pilar: ¿Estás seguro de hacer esto?
El: Sin duda alguna. Hace tiempo que debía haber tomado alguna decisión parecida.
Pilar: Al final, te quedarás solo.
El: No, Pilar. Sólo voy a limpiar la red. Eliminar a los cabecillas y a algunos de los coñazo, de los molestos. Romper los núcleos de poder y quedarme con todo el pastel. Son una basura que hace mucho que empezó a ser tremendamente molesta.
Pilar: ¿No crees que perderás en publicidad gratuita?
El: Al principio era divertido. De hecho, Escorados nació de una idea mía y en sus inicios, yo estaba en las sombras, manejando al gordo. Pero al final, todo se desmadró. Es muy difícil controlar a un grupo de marujas enloquecidas. Además sólo vamos a limpiar para partir de cero e inyectar sangre fresca y renovada.
Pilar: ¿Y crees que él se lo tragará?
El: Hasta el fondo, con sedal incluido. Su inmenso ego siempre ha sido su perdición. Ya sabes, Pilar, los halagos debilitan. El ha recibido muchos. Ahora mismo es un globo hinchado, una sombra de lo que fue.
Pilar: ¿No se supone que es tu gran amigo?
El: Pilar, guapa, somos profesionales. En Internet no hay amigos. Sólo gente a la que se pueda utilizar y moscas cojoneras. A las moscas cojoneras, lo mejor es rociarlas con matamoscas, antes de que crezcan demasiado.
Pilar: ¿Y el dinero?
El: Esa es la otra ventaja. El lo financiará. Sólo hay que convencerle de que él domina el cotarro. Si está convencido de que es el amo, el gran rey, pagará todo lo que haga falta.
Pilar: ¿Lo retrasmitiremos?
El: No creo que sea conveniente. Siempre he pensado que muchas personas no están preparadas para saber ciertas cosas. Ya sabes. Siempre he pensado que las masas deben estar bien controladas para evitar males mayores o rollos trasnochados y caducos de libertades absurdas.
Pilar: A veces das miedo.
El: Y eso que no me has visto desnudo.
Pilar: Te hablo en serio.
El: Yo también jaja. En serio, no doy miedo, sabes que sin mí y sin Mercedes, hace un par de años que seríais historia. Yo os salvé la pasada edición, manejando a los borregos a mi antojo. Yo inventé a Iván Madrazo.
Pilar: ¿No fue el de la capa?
El: Jaja ¿estás segura de que no fue convenientemente inducido?
Pilar: Eres un pedazo de cabrón.
El: Por eso te gusto. Por eso me habéis metido en nómina desde hace años.
Pilar: Espero que por nuestro bien, nadie nos descubra.
El: Nadie lo hará, Pilar. Será todo tan limpio como tirar de la cadena.
Pilar: ¿Y si él sospecha?
El: Lo mantendré entretenido dentro de la casa. El tipo suele pensar más con la polla que con el cerebro. Yo le meteré "alimento" para que no se acuerde mucho de pensar. Tengo a la persona adecuada. Una auténtica profesional en lo suyo.
Pilar: ¿Vas a meterla a ella? ¿Tienes idea de la que puede liar?
El: Por mí, como si le prende fuego a la casa con todos ellos dentro.
Día 10. Ay mi pescadito, deja de llorar.
Piscis: Amiga, qué bueno que estés mejor saludablemente.
Karla: Amigo, supongo que cumplir este sueño, tu compañía y la de otros, me ha hecho dar un último impulso para seguir adelante.
Piscis: Somos piratas de pro, siempre luchando con nuestra capitana.
Karla: Espero que te guste la comida que he preparado. Disfrútala bien a gusto.
Piscis: Es delicia. Te digo que nunca he probado un estofado tan bueno. A Iván le volvería mal.
Karla: El secreto está en el cariño jiji. Bueno y en la carne, para que negártelo. Algo habrá que hacer para animarse. Una buena comida, despierta el espíritu de la tripulación. Sobre todo después de lo del otro día, de la triste muerte de mi amiga.
Piscis: La verdad es que fue francamente doloroso. Una perdida (sin acento). Por no hablar de las pesadillas que tiene el obseso cada noche.
Karla: ¿Qué obseso?
Piscis: El de la túnica, el gordo.
Karla: Ah, el obeso.
Piscis: Eso he dicho, amiga. Obseso.
Karla (con mirada de resignación): Claro, amigo. Lo que tú has dicho. ¿Otro platito de estofado?
Piscis: No diré que no, es verdad. Luego le guardaré los huesos para Rufus. Se va a poner ciego.
Karla: ¿Y que tal esta última temporada por nuestra casa?
Piscis: Todo un poco muerto sin ti, capitana. La verdad es que las personas humanas te echan mucho de falta.
Karla: Bueno, amigo. Me echarán mucho en falta, pero nadie ha movido un dedo para que me devuelvan el blog.
Piscis: Bueno, sí, hemos protestado.
Karla: Sí, protestas muy firmes, vamos, pura violencia brutal. Si yo hubiese hecho lo mismo, el capitán pirata no hubiese durado ni cinco minutos en la casa.
Piscis: Bueno, capitana, amiga, mujer, yo he batallado lo suyo.
Karla: ¿Ah, sí? No sé, casi te veía yo más interesado en hacer quedadas.
Piscis: Bueno, amiga, por hunir a la tropa (la h también es Pisciniano).
Karla: A mí me parecía que era por hacer amiguitas, me daba esa intuición.
Piscis: Yo, amiga ¿por qué lo dices? Qué bueno está este guiso, amiga. En vida he probado uno mejor.
Karla: Ya, ya. Es por la carne, amigo. ¿Qué tal con Destra? ¿Qué pasó en realidad?
Piscis: E..bueno, buena carne. Esto…Destra, bien. Buena mujer. Una tarde buena.
Karla: Casi desaparece del mapa, como Ginko.
Piscis:Ya sí, llegan se van. Buenas personas.
Karla: Sí y tú no tienes nada que ver ¿verdad, amigo? Tú eres bueno con ellas.
Piscis: Yo síami…amiga, yo bien con ellas. Qué bueno el estofado. Te sienta bien ese vestido.
Karla: ¿Este Malva y Rosa?
Piscis: Sí,esto hace calor.
Karla: Será el estofado, llevaba bastantes especias.
Piscis: Bueno, bueno de verdad. Con fundamento. Los huesos para Rufus. ¿Dónde andará metido?
Karla: Estará jugando o querrá darte una sorpresa.
Piscis: ¿Cuando arreglarán las cámaras? ¿Lo sabes?
Karla: No tengo idea. No las echo en falta. Supongo que mañana, han dicho. Mientras tanto tendremos un poco de intimidad. ¿No te gusta?
Piscis: Sí, sí, no digo nada. Es bueno.
Karla: Y ahora vas a probar mi delicioso postre. Un pequeño pastelito sorpresa. ¿Te gustan las sorpresas, amigo?
Piscis: Sí, bueno. Sí, depende. Bueno ¿qué es de sorpresa?
Karla: Es un pastelito de hojaldre con relleno especial. Te encantará. Te hará llegar hasta el séptimo cielo. ¿Te has tomado tus medicinas hoy?
Piscis: No, ayer y hoy no he tomado. No las encuentro. El médico me dijo que no me preocupase. Que tranquilo y sin sobresaltos.
Karla: Ya, no es bueno sobresaltarse con tu dolencia.
Piscis: Sí, vida sana, capitana. Mira, he hecho un verso.
Karla: Maravilloooooso, amigo. Eres todo ingenio. Prueba el pastel. Dime si te gusta.
Piscis (muerde el pastel, con una cierta cara de preocupación, mal disimulada): Eh… el reyeno (también Pisciniano), es raro. ¿Quees?
Karla: Míralo tú mismo. Sorpresa.
Piscis (mira el relleno y reconoce un globo ocular que le es familiar. Una mueca de horror en su cara. Mira con pánico hacia Karla): Que que que es? esto… que es?
Karla (con una sonrisa enooooorme en los labios y arrastrando las palabras): Guaaaaaaau, guaaaaaaau, guaaaaaaaauuuu.
Piscis (llevándose la mano al pecho, sin entender nada): Mi corazón, pero por qué? ¿Qué pasa?
Karla: No pasa nada, amigo. Nada de nada. Sólo es el ojito de tu Rufus. Demuéstrame lo mucho que lo quieres y comételo todo.
Piscis (tratando de levantarse, no puede y cae al suelo sin dejar de apretarse el pecho con fuerza): Capitana, ¿por qué? Llama al médico, maldita puta, un médico, un médico!!!!!!!!!!!!!!!!!
Karla: No te oye nadie, viejo verde sucio y asqueroso. Nadie te escuchará, no hay cámaras y los demás están en el jacuzzi. Estamos solos, basura. ¿Creíste que podrías hacerle daño a mi niñita y que quedarías impune? Nadie se mete con mi niña y se va sin más. Todos lo acaban pagando. Para eso está su mami que se encarga siempre de sacar la basura.
Piscis (retorciéndose de dolor en el suelo): Ayuda… po…fav…
Karla: No hay piedad para ti, pescadito. No pidas lo que nunca has dado. Dale recuerdos a Rufus cuando llegues a casa. Pregúntale si le gustó la mermelada con ese toque taaaaan especial. Mmmm se relamía igual que tú mientras se lo comía todo. Adios, pescadito, recuerdos también a Bili de mi parte.
domingo, 16 de agosto de 2009
Día 6. Pesadilla en herme Street.
viernes, 14 de agosto de 2009
Día 4. Toda una Señora.
Siempre sin perder la sonrisa (que para eso soy una Señora casada y decente y no una mala puta como otras). Porque la mala puta es la otra, esa perra que se fingió mi amiga durante tanto tiempo (además tiene rabo). Esa pagará todo lo que ha hecho y no pararé hasta destruirla y verla suplicando a mis pies (para eso me he hecho la manicura francesa, para que den bien en cámara). Pero ya será tarde. Las señoras perdonan pero no olvidan a las traidoras.
Metida en sus pensamientos, recordando el largo camino, de forera a moderadora, de ahí a la casa y después ¿quién lo sabe?, el coche se detuvo y vio un pequeño grupo de personas que la estaban vitoreando. Se bajó despacio para disfrutar del momento. Eran ellas, las suyas, sus Camayotas. Sus Tess, Xis, Tomata… sus niñas. Habían venido a darle el homenaje que ella se merecía.
- ¡¡¡Blanqui, Blanqui, guapa!!!! ¡¡¡¡Señora!!!!! ¡¡¡¡Campeona!!!! ¡¡¡Que se mueran las feas!!!!!– gritaban entre risas y miradas felices y cómplices.
Mis niñas, mis tesoros, mis amigas. Ni siquiera habían olvidado traer las camisetas con la foto de la futura presidiaria (qué fea y vieja es la condenada), con aquella frase impresa que era una promesa esperanzadora: Reforma de la ley del Menor ¡¡¡YA!!!
¡Qué hermoso es el mundo cuando una es guapa, tiene dinero, está bien casada y tiene un corazón de oro!
jueves, 13 de agosto de 2009
Día 4. Almendrita y su platanito caliente.
Sin embargo, la Almendrita (como su Karen la llamaba en la intimidad, en una tierna y pícara broma privada, motivada por el tamaño enorme de su clítoris), D_Lee para los extraños (para los de siempre), tenía sus propios planes. Los engañaría a todos, provocaría el caos con informaciones y contrainformaciones sesgadas e interesadas y al final, lograría destruirlos y quedarse con todo el pastel. Entonces, se lo ofrecería como regalo, en prueba de amor, a su Karen, a su platanito juguetón, a la mujer/hombre que la hacía estremecerse de placer y de inmenso amor cada vez que rozaba su piel. El día que la Almendrita descubrió el secreto de la niuyorker, sucumbió definitivamente a sus pies. No sólo la amaba más de lo que había amado a nadie, si no que además, sexualmente, el tamaño de su miembro era perfecto para su diminuto agujerito trasero (ella siempre había sido muy “puerta de atrás”). Con lo cual, la pequeña D_Lee, sintió que había llegado por fin al paraíso.
Ahora todo sería por su amor, por su diosa mitad hombre, mitad hembra. Pondría el mundo a sus pies y después, nunca más volvería a sentirse sola.
Altiva y satisfecha de sus planes, avanzaba con paso firme hacia la puerta de la casa. No había público esta vez. Era una entrada improvisada y no planeada a mitad de la semana. Pero eso no le preocupaba. Enfundada en unos vaqueros ajustados y con una camiseta ceñidísima, estaba cruzando la puerta que le conduciría a su sueño. Se vió entonces reflejada en un cristal de la entrada y al leer lo que llevaba impreso en la camiseta sonrió.
Descongélate.
Supongo que hasta el imbécil de Fransin pillaría la "directa".
Día 4. Un pequeño contratiempo.
Pepa: Sena, tenemos un pequeño problema.
Senador: Ya tardabais en cagarla. ¿De qué se trata?
Pepa: Es Rakela.
Senador: ¿Qué le pasa a la puta mongólica? ¿Se ha cogido un empacho de tanto comerse la mierda que caga?
Pepa: No podrá entrar. La han incapacitado.
Senador: ¿Quiénes?
Pepa: Su familia.
Senador: ¿Motivos?
Pepa: Les sobraban los motivos.
Senador: Es lo primero inteligente e ingenioso que te escucho desde que te conozco.
Pepa: Yo también te quiero.
Senador: No hay problema. Que llamen a la Drusa y la traigan en vez de a la otra.
Pepa: ¿A la drusa?
Senador: Sí, a la Drusa ¿aparte de cortita eres sorda?
Pepa: ¿Hablas de Blanca? ¿Querrás decir rusa, no drusa?
Senador: Sí, hablo de Blanca y si hubiese querido decir rusa, hubiese dicho rusa.
Pepa: Pero si es de Rusia, será rusa, no drusa.
Senador: No es de de Rusia, gilipollas. Es de Madrid. Drusa es de Drusila, su segundo nombre. El día menos pensado me calientas los huevos excesivamente y acabas en la puta calle.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Día 3. Una baja inesperada.
Las luces están ya apagadas. Todos duermen en apariencia. De pronto suena una sirena estridente por megafonía, marcando el inicio de la prueba nocturna y todas las luces se encienden. Se oye entonces un fuerte golpe, seguido de un chillido aterrador.
Nos, al sobresaltarse con el ruido de la sirena, ha hecho un movimiento brusco en la cama y ésta ha cedido, hundiéndose debido al gran tonelaje del sabio. Bajo el armazón destrozado, asoma ahora un pie descalzo y una mano pequeña y huesuda.
Karen: Hostia, hay alguien debajo de la cama. ¿Quién es? ¿Falta alguien?
Nos: Joder, hostia puta. ¡Que alguien me ayude a levantarme me cago en todos los putos bucles del puto averno!
Amaia: Venga, chicos. Unos cuantos hombretones, a mi señal, tiremos para arriba.
Chiri: Vasca, organiza tu puta casa, mongólica de mierda.
Karla: ¿Quién es? ¿Quién está debajo de la cama?
Txumai: Ayvadios, es la de León.
Fransin (cogiéndo la mano inerte): Fgíaaa… no mueve… abeeeelaaaa…
Azazel: No jodas, está muerta. Quita puto inútil. (Se acerca y le toma el pulso). Hostias, está fiambre.
(El de la capa sale corriendo de la habitación).
Karla (tratando de parecer muy afectada pero sin perder el tono dulzón de su voz): Por el amor de Dios, que alguien levante al obeso. Ayudadle. ¡Por dios (dirigiendo la mirada hacia el techo), llamad a una ambulancia!
Nos: ¡Levantadme de una puta vez, eunucos!. ¡Sacadme de aquí!.
Txumai (que lleva un rato tratando de levantar a Nos, con la ayuda de Piscis, Caicos, Fransin y Karen): Esto no lo levanta ni Perurena. Deberías ponerte un poco a dieta, amigo.
Nos: A ti sí que debería ponerte un puto negro mirando a Cuenca, subnormal. Joder, ¿dónde está el de la capa? ¿Dónde coño está el puto Palpatine de los cojones?
Karen: Coño, ha salido hace un rato, corriendo.
Nos: Hijo de la grandísima puta. ¡¡¡¡¡¡¡Una cámara, dios, que me enfoque una puta cámara, hijos de puta, una cámara que tengo que hablar me cago en todo!!!!!!
2:15 (confesionario).
(El de la capa, se ha quitado la capucha, dejando al descubierto su cabeza. Una mano en los ojos, tapándole casi por completo el rostro. Voz serena, casi empalagosa, emocionada).
Senador: No sé ni siquiera lo que ha pasado. No me lo explico. Es todo tan absurdo, tan cruel e irónico. Me parece un mal sueño del que en breve, todos despertaremos. Y sin embargo, allí yace su cadáver, dulce guerrera. La gran Bilitis, la Gran Pirata. Siempre irreductible, siempre libre como el viento, sin doblegarse a ninguna ley. Sin patria, ni bandera, sólo con la calavera luciendo en el mástil de su bajel, cual única insignia. Mujer dura de una tierra árida, amamantada en las ubres de la mina, dinamitera, anarquista de alma y corazón ardiente. ¿Por qué te has ido, preciosa? ¿Por qué el cruel destino ha tenido que arrancarte de mi vera? Siempre navegando en mares de oleaje turbulento, enfrentando tormentas que no estaban escritas en ningún mapa. Siempre fiel a los tuyos, siempre honesta. Nuestros fugaces desencuentros ¡cuán ridículos resultan ahora! ¡Cuánto tiempo perdido en absurdas distancias! Me siento tan tan culpable de no haberme acercado a tí antes en vez de acumular tanto tiempo perdido.
2:17 (dormitorio).
Nos (sin poder moverse ni cambiar de postura): ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Una puta cámara, quiero una puta cámara!!!!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡Quiero honrar a la Escora!!!!!!!!!! ¡¡¡¡La Escora, Bilitis!!!!!!! ¡¡¡¡Enfocadme hijos de puta, grabadme!!!!!!! ¡¡¡¡¡Yo soy la Escora!!!!!!!! ¡¡¡¡El dios de los mares!!!!!!!!! ¡¡¡¡Hijo de mala puta Palpatine!!!!!! ¡¡¡¡¡Ella es mía, maricón de mierda!!!!!!!! ¡¡¡¡Mío es el epitafio, soberano cabrón de los cojones!!!!!! ¡¡¡¡¡No vas a ganar méritos a su costa!!!!! ¡¡¡¡Los méritos son míos por haber aguantado a esta guarra de los cojones durante años!!!!!! ¡¡¡¡Ahora no te vas a llevar tú la emoción de los mongólicos!!!!!!! ¡¡¡¡¡Una cámara, me cago en dios bendito!!!!! ¡¡¡¡Una puta cámara!!!!!!!! ¡¡¡¡¡Os lo ordeno!!!!!! ¡¡¡Yo soy la Escora, la Escora!!!!!!!!
2:16 (confesionario):
Senador: Ahora te vas al olimpo de los dioses, dulce niña. A ocupar tu lugar entre las estrellas. Esas que palidecieron siempre al contemplar tu brillo, porque siempre supieron que tú, eras mucho más bella.
2: 18 (dormitorio):
Karla (en voz alta, para que todos la puedan oír): Amiga, amiga, ¿por qué te has ido, mi amiga, mi comandanta, mi niña, mi hermana? (Pensando ahora, manteniendo el rostro con una expresión desgarradora) Maldita zorra. Y ahora ¿quién supera esto? ¿Qué me tengo que morir para volver a ser la estrella? Bruja envidiosa, siempre quisiste brillar más que yo, siempre llena de envidia. Ahora la Milá te nombrará y llorará y te dedicaran galas especiales. Siempre será el Gran Hermano de Bilitis y no el mío. ¿Qué puedo hacer ahora?
Nos: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡La Escora…. Dadme una cámara para mí!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡Que me enfoquen todas las cámaras!!!!!!!!!!¡¡¡¡Su memoria es mía, ella pertenece a la Escora!!!!!!!!!
2:20 (confesionario):
Senador (descubre su rostro y tras un largo silencio, con los ojos llenos de lágrimas): Pero ahora sólo queda seguir recorriendo el camino, sin descanso, sin miedo al mañana que no existe. Ella así lo querría. Es el mejor homenaje que podemos darle para honrar su memoria. Seguir navegando, surcando los mares en su bajel pirata, rumbo a lo desconocido, con la libertad y su nombre como únicas banderas. Descansa en paz, dulce niña.
Pepa: Lo tenemos Sena, ha quedado perfecto. Joder, me has puesto la piel de gallina, he llegado a creerme que estabas roto de verdad.
Senador (pensando y sin emitir palabra alguna): Ese es el secreto. Si tú te lo crees, todos esos imbéciles que siguen este programa de mierda, todas esas sectas de descerebrados que pueblan internet, todas esas putas marujas menopausicas de coños hambrientos, se derretirán en lágrimas. Pobres y patéticos imbéciles. ¡Qué fácil es manejar a la plebe! Cuanta razón tenía Nerón de que la muchedumbre debería tener un único cuello para poder cortarlo de un solo tajo. Payasos, muñecos, títeres. Yo os daré vuestro puto alimento de plegarias y azúcar. Lamedme bien el culo que es para lo único que habéis venido a este mundo.
Senador (a Pepa, ahora en voz alta): Dí a los de mantenimiento que entren ya y saquen esa puta basura de debajo de la cama, antes de que empiece a oler. Y que entren ya d_lee y la mongólica.
martes, 11 de agosto de 2009
Día 2.
Karla: No llores, Bili. No pasa nada. Todo es pasado, no cuenta. Me queda poco tiempo para vivir de malos recuerdos.
Bilitis: Pero K, ellos me envenenaron. Me hicieron creer que todo era mentira y te negue. Ahora me siento muy miserable.
Karla: Pero mi corazón es grande, amiga. Y aunque hayas sido una hija de puta conmigo durante años, yo te perdono, porque en mí, no puede habitar el rencor.
Bilitis: Mujer, hija de puta no he sido. Sólo he dicho cosas inapropiadas.
Karla: Sí, muy inapropiadas y muy crueles. Has sido muy miserable conmigo.
Bilitis: Bueno, yo no diría tanto.
Karla: Si, Bili, te has reído de mi enfermedad, pero yo perdono, amiga. Y no guardo rencor porque en mí, no hay asomo de maldad alguna.
Bilitis: Vale, sí, lo que tú digas.
13:35
Azazel: Pensar que hay que seguir con el circo de que esta puta está enferma, me pone el coño de mala hostia.
Senador: Contrólate un poco, que hay cámaras. Tienen órdenes de no enfocarme ni grabarme, salvo en momentos en los que de el pego, pero si te callas la boquita, nos lo pondrás más fácil a todos.
Azazel: Siempre digo lo que me sale del coño.
Senador: Pues vete a hacerte un dedo al baño o fóllate a alguno de estos memos, a ver si te relajas un poco.
Azazel: ¿Hace una mamada?
Senador: Ahora no, tengo que hacer muchas cosas.
Azazel: Estás viejo y ya no se te empina.
Senador: Será que tú ya no me la pones dura.
13:50
Chiri: Así que tú eres el puto tarado del Neuro. Coño, te imaginaba así de gordo, pero no pensé que te movieses como un elefante drogado.
Nos: Déjame en paz hijo de puta o te ganas dos hostias.
Chiri: ¿Me las vas a dar con la mano o con las lorzas, gilipollas?
Nos: La Escora acabará contigo. No eres nadie. Sólo un bucle creado por el eco de la runa.
Chiri: Joder, eres completo, tarado. ¿Realmente te crees tus propias gilipolleces?.
Nos: Puto terrorista.
Chiri: ¿Es cierto que tus artículos los escribe tu madre mientras caga?
Txumai: Oyes aivalahostia, vamos a llevarnos bien, que esta tiene que ser la edición del buen rollo.
Nos: Cierra el puto pico, subnormal.
Chiri: Vete a lamerle el culo al de la capa, mongo de mierda.
Piscis (a Nos): Perdona, amigo. ¿Tienes haspirina o algo para el dolor de cabeza?
Nos: ¿Pero quién te crees que soy yo, engendro? Nos somos la Escora, no tu puto camello.
Piscis: Oyes, sin faltar a mi respeto. Un poco de cultura no te vendría mejor (no hay erratas, el pececillo siempre habla de un modo confuso).
Nos: ¿Qué pasa? ¿Tampoco sabes ni hablar?
Piscis: ¿Qieres dos ostias?
Chiri: No está bien pegar a los viejos ni a los enfermos.
Nos: ¿Y a tu putísima madre no está mal petarle el culo?
Chiri: Pierdes mucho cuando te sales del guión y de la pedantería.
Txumai: ¿Os apetece una chistorrita para relajar los ánimos?
Caicos:
Chiri: Al Neuro le gusta siempre una buena chistorra, nunca le hace ascos.
Neuro (intentando sin éxito levantarse del sofá para agredir al Chiri): Eso lo dirás por tu puta madre.
Azazel: ¿Alguien ha dicho “puta”?
Senador: Alguna vez no lo dicen por ti, cariño.
Karen (pensando): Para Chistorra la mía. Esa sí que le gusta a mi Herme.
Amaia: Chicos, lo bonito es opinar de forma diferente pero respetando al otro.
Todos a una voz: Cállate memazorragilipollascretinaputa_____perrademierda (cada uno aplica su insulto predilecto, de ahí que la trascripción de la frase pueda resultar confusa. El espacio en blanco, corresponde al insulto de Caicos).
Fransin: Abela…me cajaoooooo…
jueves, 6 de agosto de 2009
Empieza el juego.
- El Chiri: Hostia puta, Divine.
- Fransin: Avuuuu-ela…
El de la capa se quedó de piedra al ver la imponente masa corporal del Gran H entrando en el salón de la casa. El Chiri, tampoco pudo evitar la imagen que asaltó su mente, Pink Flamingos. Nos, ataviado con una larga túnica color fucsia, con una H bordada en dorado cubriendo su inmensa panza, fingió no haber escuchado los comentarios y observó la escena que se desarrollaba en la estancia. Aún no sabía quienes eran la mayoría de aquellos desconocidos, pero todo resultaba un tanto esperpéntico para él.
El juego, por fin, había comenzado.
martes, 4 de agosto de 2009
Dos Piratas en el Bar Caribe.
Henos aquí, pensaba. Nos, que nunca nos hemos rebajado a pisar el suelo. Nos, nacidos para metas más elevadas, cuasi divinas. Nos, el Alfa y el Omega, sin par Maestro de Foreros, luz eterna que iluminará a los siglos venideros. Realmente, ni Dios nos entiende a Nos, pero cuanto más largo sea nuestro discurso y más vacío de contenido, menos osará ni dios a decir que el Emperador está en pelotas.
Nunca pensamos que Nos llegaríamos a esto, a este paseo por el mundo de los simples mortales, tan alejado de ese fascinante mundo de las ideas con el que los privilegiados ocupan sus horas. Pero el vil metal, ese astuto y malvado mal necesario en tiempos de penuria, nos ha traído aquí. No sin antes regodearnos en la satisfacción de ver como la mema de la Milá, nos reclamaba a Nos, casi hasta nos suplicaba sin rastro de orgullo alguno, regalándonos el oído mientras relataba todas nuestras bondades y magnificencias. Sin ti, no hay nada Hermeneútico, te necesitamos. Y Nos, complacido de la humillación de la repelente chillona, esperamos un poco más, tensando la cuerda y pensando en esa maldita operación pendiente, que nos llevo a aceptar, a Nos, en un alarde de generosidad, la patética, aunque cuantiosísima oferta.
Ahora, Nos arribamos a esa casa cochambrosa, llena de mugrosos organismos unineuronales, incapaces de entender aquello tan bonito y tan de Nos de los bucles y los rudimentos, alentados por una audiencia de borregos de vidas vacías y de viejas lisiadas de vidas solitarias.
Qué bajo hemos ido a caerNos, para huir de las redes de la temida Seguridad Social y sus tétricos quirófanos. Y ahora el único temor, es sentir el desprecio y las risas de esos colegas de profesión que siempre tanto nos han envidiado, a Nos, celosos de no poder escalar jamás hasta las más altas cumbres de la sabiduría.
Que se jodan, piensa Nos. Que les follen por el ojete bien follados, pandilla de maricones. Y es que Nos, aparte de mal hablado, siempre tenido otra H secreta dentro, aparte de la que encabeza su inmortal nick.
El coche se detiene y la inmensa mole, ayudada por dos operarios, sale a duras penas del vehículo, con túnica a lo Demis Roussos (nada que ver con la cabra), sandalias de peregrino y papada doble adornando su redondeado y grasiento rostro. La multitud estalla en vítores de admiración. Algunas mujeres lloran, otras se arrodillan ante la llegada del elegido. Portan niños en los brazos para que Nos les toque y les bendiga con su divina gracia y su infinita sabiduría. Pero Nos, no se acerca, no se mezcla. Rechaza a esa masa con olor a sobaquillo y a embutido rancio, que para olores corporales, Nos ya va feliz y repleto con los suyos. Con paso lento y trote paquidérmico, Nos avanza hacia la entrada de la casa, advirtiendo en el camino, la presencia de un pobre hombre, con chaqueta de pana y coderas, peinado Anasagasti y una fuerte halitosis capaz de ser percibida a unos cuantos metros de distancia.
- Soy Piscis, Pirata de pro y conocido de Iván . ¿Quién eres, Amigo?
Y Nos, mirándole con Franco desprecio, sin poder reprimir una mueca de asco, contestó con su voz aflautada: “Salud. Soy Hermenútico, sabio reclamado por la Milá para Gran Hermano”.
Perfecto, pensó el otro. Han pensado en el tema de los medicamentos y el botiquín estará bien surtido. Espero que este gordo haya traído muchos lasantes de su farmacia.
miércoles, 29 de julio de 2009
Milana Bonita.
Al oír el ruido de un motor se sobresaltó. Vio un coche acercarse en la lejanía. Pero ¿quién podía ser? Pocos vehículos se veían por la zona y no era habitual siquiera que el amo se presentase en aquellas fechas. Aún así y aunque el modelo no le sonaba, se escupió en la mano, pasándose después la misma por la cabeza para atusar su lacio pelo.
Estaba nervioso. Cualquier cosa que se saliese de la rutina de su día a día, le desconcertaba. Además, no le gustaba la gente, no le gustaba hablar. El siempre prefería la compañía de sus cerdos y las noches solitarias en su cabaña, imaginando historias en las que él siempre era el protagonista, brillante, rico, famoso y rodeado de mujeres maduras.
El coche se detuvo a un par de metros de él. Un chofer bajo y abrió la puerta trasera. Entonces vió bajarse a una figura inconfundible, cubierta con una capa. Al reconocerle, se puso casi a temblar. El había venido, después de todo lo que había pasado. Después de todas aquellas palabras nocturnas que le había dedicado en pleno despecho febril, con el cuerpo lleno de aquel aguardiente que su padre destilaba y sin el cual, los monstruos campaban a sus anchas por el techo de su habitación.
Comenzó a notarse las manos sudadas y la garganta seca. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón de pana marrón y comenzó a apretar con fuerza la tela de aquellas bragas que tanto significaban para él. Bragas llenas de manchas blancas y resecas, producto de muchas noches solitarias. El único recuerdo que aún tenía de ella, de la que se fue hacía sólo unos pocos meses, casi a los 90 años, dejándole sólo y vacío, pero con la polla bien tiesa cada vez que la recordaba.
El de la capa se acercó a él.
- Hola Fran, cuánto tiempo.
- ola , ke as venido, ha ké? – contestó cada vez con más miedo en la mirada.
- No temas nada, amigo. Porque tú y yo somos amigos ¿verdad? No he venido por nada malo, Franki. ¿Por qué tienes miedo de mí? – dijo la oscura figura con la más almibarada de sus voces.
- ero todo,lo ke dige. toas las kosas ke mese ocurrieron contra ti,
- Fran, amigo mío, querido cabronazo… todo aquello no fue nada. Animamos la casa del Gato durante un par de meses, pero nada más. No hay nada malo que recordar.
- peo ,tize daño
- No, Franki, los amigos no se hacen daño jamás. Sólo jugamos como dos niños, como dos hermanos que se pelean pero que en el fondo se quieren siempre con locura.
- ¿Em perdonas
- No hay nada que perdonar, amigo. Olvida todo aquello. Jamás fue importante, Franki. Sólo un calentón ¿verdad?
- sí hesofue losiento
- No sientas nada, amigo. Siempre has sido para mí como un hermano pequeño. Es más, ahora he pensado en ti para un plan que llevo preparando desde hace meses. Y tú eres mi estrella, mi chico especial. Mi niño grande. ¿Confías en mí, Franki?
- zi sisi konfió
Puto anormal de mierda, pensó el de la capa. A veces dudo de que su inteligencia le de para otra cosa que no sea follarse a sus gorrinos de vez en cuando, reflexionó. Hace tiempo, cuando todo sucedió le había hecho investigar durante unos meses y el informe obtenido, casi podía poner los pelos de punta a cualquiera. Básicamente y según los historiales médicos a los que había tenido acceso gracias a sus contactos, Fran era un sociópata, con abundantes accesos de ira, casi en la frontera del retraso y con en un enorme complejo de Edipo que le hacía acercarse siempre a mujeres que al menos le doblaban en edad. El dueño de las tierras en las que la familia de Fran había trabajado desde hace generaciones, le había hecho internar hacía años en un centro privado, preocupado por sus frecuentes ataques de ira, ante las súplicas de su padre, horrorizado al ver ciertas cosas que su hijo había hecho. Su progenitor había costeado los meses de internamiento y ahora costeaba su medicación, a cambio de trabajar de por vida de sol a sol, sin percibir jornal alguno.
Y luego estaba lo de las mujeres, que para el bueno de Fran, eran todas putas, excepto las viejas. Siempre recordaba su padre el día que lo llevo a un bar de carretera de un pueblo cercano, al cumplir los 18 para que su hijo, siempre temeroso con las chicas de su edad, se estrenase. Nunca se olvidaría del momento de sonrojo que sintió, cuando la prostituta, una colombiana baja y tetuda llamada Marcela, salió de la habitación en la que había entrado con su vástago y le dijo que o pagaba más o ella no soportaba aquel olor rancio a mierda de puerco. Además, añadió, a tu niño no se le pone dura ni con la boca y sólo quiere que me ponga un chaleco de piel de oveja y que haga como que soy una y esas cosas raras, siempre cuestan más dinero.
El padre pagó avergonzado lo que Marcela le pidió y nunca jamás le preguntó a su hijo qué había pasado en aquella habitación. Aún ahora, más de una década después, seguía con la certeza de que su retoño era virgen. Cosa en la que acertaba plenamente.
- Bueno, Franki, ¿qué me contestas?- preguntó el de la capa. – Ah, espera, no sabes lo mejor. Podrás conocer a tu vasca.
- amayabonita , amyabonita,amayabonita… - comenzó a repetir el pobre tonto, con un brillo que rara vez alguien había podido ver en sus ojos vacíos y casi carentes de vida alguna, mientras gruesos hilos de baba caían de su boca.
- Sí, tu Amaya, Fran. Por fin la conocerás, después de tanto tiempo. ¿Qué me dices entonces, amigo? Además te pagaré mucho dinero. Cobrarás más de cien euros si haces todo lo que yo te pido, cabronazo mío.
- Sisissisisisisisisi lo ke digas loare.
- Muy bien, amigo. No te arrepentirás. Verás lo bien que nos lo pasamos todos juntos – dijo el de la capa con la más falsa y estudiada de sus sonrisas.
- Por cierto, Franki, tengo los zapatos llenos de tierra. ¿podrías hacerme el favor de limpiármelos? Ah… y si quieres, te dejo que me llames “amo”.
- Sisisisi si amo.yo los limpio su franlos limpia.
Y tirándose al suelo, de rodillas, a cuatro patas, comenzó a escupir sobre el calzado manchado con el polvo del camino, para después frotarlo con la manga sucia de su vieja camisa.
Y el “bueno” del Sena, siempre tan gran persona y tan extremadamente bondadoso, sonrió al contemplar la escena y sintió como su polla se ponía como una piedra de dura al ver al tonto humillándose feliz a sus pies.
jueves, 23 de julio de 2009
Más reputa que ninguna.
Sí todo sale como El lo ha planeado, nadie olvidará esto. Durante décadas. Y ella tendrá su puta venganza, la que se merece. Todos esos frikis hijos de puta, los que siempre la miraron por encima del hombro y la trataron de puta loca, merecen algo que no olviden jamás. El se lo va a dar, por ella. El puto cabrón se va a divertir de lo lindo ajustando cuentas.
Escucha el bullicio, las voces. Miles de imbéciles que han llegado hasta allí para aclamar a sus ídolos de papel. Ahora la miran a ella y ella sabe que hay pollas poniéndose duras al verla. Se imagina bañada en leche, follándoselos a todos en cuartos oscuros, lejos de sus mujercitas, esas que la tratan de puta, sin sospechar que sus maridos babean por ella y se pajean en el baño a escondidas, mientras la imaginan en sus sueños más guarros.
Pero nada de eso importa. Sólo el dulce sabor de la venganza. Lo que durante tanto tiempo ha esperado. Una puta venganza en la que rueden cabezas y la sangre salpique la pantalla.
A punto de entrar en su enésimo bucle del día, consciente de ello, se contiene. Mira a la cámara y luce la mejor de sus sonrisas. Sois míos, putos cabrones. Ahora caeréis por fin en las putas redes de la demonia y babeareis por mí cada segundo de vuestras vidas. Voy a dinamitar esa casa y cargarme a la puta enferma y a todos los que me cruce en el camino.
Lo haremos sin una gota de sangre o violencia, dijo El, viéndole el brillo de carnicera en los ojos.
Lo que tú digas, gilipollas. Al final lo haremos como a mí me salga del coño. Pero si te consuela pensar que me tienes en tus manos, sigue pensándolo. Azazel nunca ha pertenecido a nadie, por muy bien que ese alguien se la esté follando.
Y contoneándose como una puta en día de paga, avanzó hacia la puerta, dejando el rastro del olor de su coño caliente en el aire.
La maravillosa vida de las plantas.
Caicos entra en la casa.Caicos no habla, sólo emite ruidos medio inteligibles.
Caicos pasa desapercibido, la gente ni siquiera se da cuenta de que ha llegado alguien nuevo.
Caicos es un puto mueble.
Lo siento, amable lector, pero Caicos no me da para más.
miércoles, 22 de julio de 2009
RH Inmaculado.
Ahora, en estos momentos en medio del gentío, a la espera de la señal que la invite a cruzar la puerta, miles de recuerdos de agolpan en su linda cabeza. Tantos sinsabores, tanta incomprensión, tanto odio hacia ella, tanta envidia hacia la Más Grande.
Pero también hay recuerdos hermosos que se entremezclan con los más agrios. Retazos de su infancia en el patio del colegio, su amistad con Juan José, los dos jugando al teto. El la llamaba su Carrie y ella sonreía imaginándole a bordo de una nueva Enterprise, pintada con los hermosos colores de la ikurriña. Primero Euskadi, luego el universo, decía él. Y ambos soñaban acaramelados con días de gloria futura.
Luego la vida dio muchas vueltas, se perdió por el camino y sólo en un blog encontró la forma de hacer llegar su luz a los demás. Ella, la más bella. Ella, la más hermosa. Ella la rosa única, salvaje y sin espinas, simpática, afable, sanota, dicharachera, siempre pendiente de hacer el bien y de devolver caricias a cambio de las hostias recibidas. Ella, tan tan tan de Bilbao. Tan perfecta. Tan divina. Tan de cagarse al contemplar tal catálogo de perfecciones reunidas en un solo ser humano.
A veces incluso llegaba a creer que era Jesucristo reencarnado y travestido, enviada a la tierra por el poderoso Señor de la Txapela, para curar el alma de los enfermos y reconducir a las pobres ovejas descarriadas. Quizás por eso dios le había dado sus poderes. Había tardado en controlarlos y eso le había costado muchas lágrimas. Pero todo eso había merecido la pena.
Sumida en sus pensamientos, borracha de gloria, flotando en una nube, apenas fue consciente de la llegada del coche, hasta que este se detuvo y de la puerta salió un hombre joven, de aspecto tosco, mirada huraña y huidiza. Casi un labriego adecentado para la ocasión, asustado como un conejillo, al menos en apariencia.
Con paso torpe se acercó hacia ella mientras la muchedumbre elevaba el tono de sus gritos, desbordada. Y a cada paso que daba, su mirada vacía, iba mutando hacía un gesto irónico que no podía ocultar la satisfacción casi sádica que aquel ansiado encuentro le producía.
- Baskuna mía, por fin te veo. Hay que ver los milagros que hacen las fotos.
- ¿Eres tú? – dijo ella con el rostro desencajado, incapaz de controlar ese pequeño momento de pánico que le había roto todos los esquemas, resquebrajándole su perfecta y estudiada careta.
- Sí, amor, soy yo. Tu Fran. El oscuro objeto de tu deseo.
Y ella, maldiciendo a dios, a Juan José, a la santísima Virgen y al puñetero Papa de Roma, recompuso su rostro a duras penas, mostrando una sonrisa que ella intuía franca y sincera, pero que más parecía un homenaje al difunto Heath Ledger pasado de coca, en medio del rodaje de El Caballero Oscuro.
martes, 21 de julio de 2009
Manuel / Raquel.
Un lujoso hotel de Nueva York, hace tres semanas.
- Señorita Karen, la necesitamos. No me voy a andar con rodeos, pero usted es la pieza fundamental de este evento. El dinero no le preocupa a mis jefes. Ponga usted la cifra. La que quiera.
- Que quede claro que no es una cuestión de dinero. A mí me sobra.
- Sí, sí, por supuesto. Lo sabemos. El vil metal sólo es algo testimonial para usted.
- Yo sólo entraría para divertirme y con las garantías suficientes de que mi imagen va a ser cuidada y protegida.
- En eso no tenga usted duda alguna. Si hay una estrella en este invento, alguien nacida para brillar bajo los focos, esa es usted. El resto son paja. Usted es sin lugar a dudas el personaje más importante de la historia. Su carisma, su sensualidad, su erotismo, su bagaje, su trayectoria vital, siempre indomable, siempre brillando en todos los lugares por los que ha pasado…
- Lo sé, soy plenamente consciente de que brillo más que nadie y que ninguno de esos putos tarados me llega a la suela de los zapatos. Sólo quiero que tus jefes lo tengan perfectamente claro.
- Lo tienen. De forma diáfana y cristalina.
- Y quiero un porcentaje de los beneficios. Un 10%.
- Cuente con él.
- Envíame el contrato redactado y si todo está en orden para mis abogados, diles a tus jefes que ya tienen a su estrella.
- Gracias por el honor que nos concede.
Karen cuelga el teléfono, desnuda sobre las sábanas de satén de la lujosa suite. Sonríe y se relame de gustos. De Gatita a Escorada, pasando por aquella divertida jungla. Siempre envidiaron su carisma y su magnetismo… malditas zorras malas. Ahora se morirán de asco cuando la vean brillar bajo los focos, convertida en la estrella rutilante más hermosa del firmamento. Es una leyenda, lo sabe. Es consciente de lo hermosa y maravillosa que es. Su público la espera.
Mira hacía abajo y se contempla desnuda, bellísima, lo mejor y más hermoso de dos mundos.
Sonríe.
Ni siquiera había reparado en lo dura que se le había puesto.
El tío de la capa.
El helicóptero sobrevuela la noche, apenas visible bajo el cielo estrellado.
Una figura oscura, envuelta en una capa, sonríe dejando escapar el brillo de sus afilados dientes.
Suena un móvil.
- Dime ¿qué quieres ahora?
- No, nada, perdona que te moleste, lo siento, lo siento. Oye ¿te falta mucho?
- No, apenas unos minutos ¿qué cojones te pasa?
- No, nada, perdona, era por saber cómo iba todo.
- Todo va de puta madre. Todo lo que depende de mí, siempre va de puta madre.
- Sí, sí, ya lo sé, perdona, tío. Es que me pueden los nervios.
- Pues tómate un puto calmante o métete alguna mierda, pero deja de tocarme los cojones. Y no vuelvas a llamar a este móvil. Ya te avisaré yo si quiero hablar contigo. No tengo ganas de que lo jodas todo.
- Joder, perdona, lo siento, no quería molestar.
- Pués no molestes.
- Bueno, acuérdate por favor de enviarme la crónica para la entrada de mañana.
- No hace falta que me lo recuerdes. No soy yo el que se olvida de las cosas, Gato.
- Bueno, sí, perdona, perdona, lo siento, no te enfades.
- Te dejo, tengo otra llamada. Adios.
Puto engendro de los cojones, murmura para sí. ¿Quién coño me mandaría juntarme con el más friki de la clase?
Vuelve a sonar el móvil.
- Hola preciosa, ¿qué te cuentas?
- Hola Senador ¿qué tal todo?
- De maravilla, guapísima. Todo en orden.
- ¿Muchos nervios?
- Los normales, cielo, ya sabes que soy tímido y me dan miedo las cámaras. Pero creo que había que hacerlo. Este invento es la única solución para salvar este formato, creo que podremos reventar el share y más importante, devolverle la vida a todos esos seres anónimos que viven en la soledad de sus casas, a esas personas enfermas que han perdido la ilusión por todo.
- Eres cojonudo, Senador.
- Sabes que no, Mercedes. Nada de esto sería posible sin ti. Tú eres la reina, la única imprescindible en este sarao.
- No seas pelota, tío. Sabes que la idea y el dinero son tuyos.
- Eso no es importante, tesoro. Lo que verdaderamente importa, es recuperar el espíritu de Gran Hermano. Y tú eres la encarnación de ese espíritu. Tengo que dejarte, cielo. Ya vamos a bajar.
- Mucha mierda, Senador. Eres muy grande tío.
- Besos, mi niña.
Joder, esta zorra debe llevar ahora mismo el coño hecho un puto charco jajajaja, dice entre dientes, en medio de una sonora carcajada. Mmmm, no he perdido ni una pizca de mi encanto mojabragas, jajaja, locas de mierda…
- Señor, vamos a empezar a bajar.
- Dí que pongan la marcha imperial. A toda hostia. Diles que inunde la puta noche, que llega Dios.
sábado, 18 de julio de 2009
Os cuento uno de vascos.
Yo, que te quería tanto y te perdí.
Un pueblo indefinido de León. Interior. Dos días antes.
Una mujer prepara las últimas cosas antes de emprender el viaje. Una pequeña maleta, sólo con lo necesario. Algunos recuerdos y algún “amuleto”.
Mira la foto antes de guardarla entres sus viejas bragas color carne. Llora y la besa. “H, oh mi H ¿cómo has podido dejarme de lado después de todo lo que yo te he amado y aún te amo?”. Tantos momentos, tanta ternura, tanto aprendido del Gran Hombre, tanto amor incondicional entregado al Gran “H”erudito.
Ya no es tan joven y él buscaba carne fresca. Una nueva aprendiz, cansado y aburrido ya de la pobre y vieja Bilitis. Aquel disco que aún debe sonar en algún rincón de Escorados. Aquellos polvos intelectuales con su barriga aplastando la de ella. Ese olor a sobaquillo bibliotequero, tan de él, tan de lo suyo.
No quiere entrar en otro bucle de los suyos. Comprueba los medicamentos, su orfidal, las gotas para el riego y aquel pequeño marquito con la foto de aquel encuentro de las tres viejas amigas un fin de semana en Madrid. K, M y ella. Buenos tiempos que ahora recuerda con nostalgia una vez que es consciente de que el camino es corto ya.
Secretamente desea poder verlas y estar las tres juntas por última vez.
Cierra la maleta y se despide por última vez de esa casa que huele a mina y a aguardiente.
Presente. Puerta de Guadalix.
La vieja se baja del coche. Lo noche brilla y la multitud vitorea. Ellos saben quien es aunque no la hayan visto nunca. Ella, la gran Bilitis, sonríe y piensa en lo bonito que es todo.
Cómo la aman, coño. Es lógico, porque pocas o ninguna ha habido tan grandes como ella.
Una voz, toma cuerpo entre la muchedumbre y todos se unen en corear el mismo mantra:
“Tres Palos, Tres Palos, Tres Palos”.
jueves, 16 de julio de 2009
La Ciega, el Mil Polvos y la Puta Enferma.
El Chiri, aún visiblemente contrariado, cruza la puerta que separa los dos mundos. Siente que por fin está donde siempre soñó estar, en el lugar que por cuna le corresponde.
Inspecciona la casa por encima, atento a las cámaras que le siguen. Ha llegado, está en el centro del huracán y los focos le iluminan. Sonríe y se siente tan feliz que una lagrimilla parece asomar en su ojo. Recuerda las morcillas de su madre, la matanza del pueblo, el cerdo desangrándose sobre la tabla y a su prima sonriendo con los morros rojos. Momentos felices que siempre lleva en su cabeza.
Oye voces al fondo del pasillo pero no las identifica. ¿Quién más habrá entrado? Le prometieron que él sería el primero y el último habitante de esa casa. No le gusta que le tomen el pelo, se siente timado, pero se contiene. Llega al final del pasillo y entra en el salón.
Entonces ve el cuadro y su cara se desencaja.
Una tipa en una silla de ruedas, atada a un gotero.
La puta ciega de la edición 9, vestida de enfermera.
Un perro de mierda, raza mil polvos, con el hocico alzado, olisqueando el chirri de la ciega.
La de la silla, con voz dulzona y empalagosa, voz de vieja rancia y falsa, le dice: Soy Karla, la quimio me ha dejado muy cambiada. ¿Quién eres tú?
El puto imbécil de esta historia, piensa el de las gafas, mientras maldice para dentro y piensa en como rebanar el cuello de la puta enferma y en las mil formas de despedazar al puñetero Rufus de los cojones.
Ha llegado La Estrella.
Media docena de autobueses, abarrotados de niños y adolescentes con el síndorme de Down han llegado desde todos los rincones de España para apoyar a su ídolo. La pasión se desborda en el ambiente. Caritas de felicidad, docenas de pancartas, gritos y vocecillas que rompen el silencio de la noche y lo llenan todo. Lloran, ríen, están a punto de ver a su dios, al ser que les da la alegría y hace que sus vidas sean como una bonita feria de pueblo.
Un mercedes blanco llega por la carretera hasta la puerta de la casa. Se detiene y una inconfundible figura se baja de él, con es porte elegante tan característico y sus gafas de culo de botella.
Los niños ya no se pueden contener más y chillan con sus vocecillas de ratitas asustadas: "Ese Chiri, ese Chiri es es!!!! Ese Chiri, ese Chiri es es!!!!".
El tío Chirivita, con los dos dedos de la mano derecha formando una V, sonríe complacido y se acerca a saludar a sus fans. Pero su rostro de felicidad, se tranforma en una mueca de asco cuando ve los rasgos de los rostros que le aclaman. Se detiene, escupe en el suelo y murmura: "Putos mongos de mierda, puto abogado, puta rakela".
Gira dándoles la espalda y se dirige hacia la puerta de la casa de Guadalix.
