El helicóptero sobrevuela la noche, apenas visible bajo el cielo estrellado.
Una figura oscura, envuelta en una capa, sonríe dejando escapar el brillo de sus afilados dientes.
Suena un móvil.
- Dime ¿qué quieres ahora?
- No, nada, perdona que te moleste, lo siento, lo siento. Oye ¿te falta mucho?
- No, apenas unos minutos ¿qué cojones te pasa?
- No, nada, perdona, era por saber cómo iba todo.
- Todo va de puta madre. Todo lo que depende de mí, siempre va de puta madre.
- Sí, sí, ya lo sé, perdona, tío. Es que me pueden los nervios.
- Pues tómate un puto calmante o métete alguna mierda, pero deja de tocarme los cojones. Y no vuelvas a llamar a este móvil. Ya te avisaré yo si quiero hablar contigo. No tengo ganas de que lo jodas todo.
- Joder, perdona, lo siento, no quería molestar.
- Pués no molestes.
- Bueno, acuérdate por favor de enviarme la crónica para la entrada de mañana.
- No hace falta que me lo recuerdes. No soy yo el que se olvida de las cosas, Gato.
- Bueno, sí, perdona, perdona, lo siento, no te enfades.
- Te dejo, tengo otra llamada. Adios.
Puto engendro de los cojones, murmura para sí. ¿Quién coño me mandaría juntarme con el más friki de la clase?
Vuelve a sonar el móvil.
- Hola preciosa, ¿qué te cuentas?
- Hola Senador ¿qué tal todo?
- De maravilla, guapísima. Todo en orden.
- ¿Muchos nervios?
- Los normales, cielo, ya sabes que soy tímido y me dan miedo las cámaras. Pero creo que había que hacerlo. Este invento es la única solución para salvar este formato, creo que podremos reventar el share y más importante, devolverle la vida a todos esos seres anónimos que viven en la soledad de sus casas, a esas personas enfermas que han perdido la ilusión por todo.
- Eres cojonudo, Senador.
- Sabes que no, Mercedes. Nada de esto sería posible sin ti. Tú eres la reina, la única imprescindible en este sarao.
- No seas pelota, tío. Sabes que la idea y el dinero son tuyos.
- Eso no es importante, tesoro. Lo que verdaderamente importa, es recuperar el espíritu de Gran Hermano. Y tú eres la encarnación de ese espíritu. Tengo que dejarte, cielo. Ya vamos a bajar.
- Mucha mierda, Senador. Eres muy grande tío.
- Besos, mi niña.
Joder, esta zorra debe llevar ahora mismo el coño hecho un puto charco jajajaja, dice entre dientes, en medio de una sonora carcajada. Mmmm, no he perdido ni una pizca de mi encanto mojabragas, jajaja, locas de mierda…
- Señor, vamos a empezar a bajar.
- Dí que pongan la marcha imperial. A toda hostia. Diles que inunde la puta noche, que llega Dios.
martes, 21 de julio de 2009
El tío de la capa.
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