lunes, 17 de agosto de 2009

Día 10. Ay mi pescadito, deja de llorar.

14:03

Piscis: Amiga, qué bueno que estés mejor saludablemente.
Karla: Amigo, supongo que cumplir este sueño, tu compañía y la de otros, me ha hecho dar un último impulso para seguir adelante.
Piscis: Somos piratas de pro, siempre luchando con nuestra capitana.
Karla: Espero que te guste la comida que he preparado. Disfrútala bien a gusto.
Piscis: Es delicia. Te digo que nunca he probado un estofado tan bueno. A Iván le volvería mal.
Karla: El secreto está en el cariño jiji. Bueno y en la carne, para que negártelo. Algo habrá que hacer para animarse. Una buena comida, despierta el espíritu de la tripulación. Sobre todo después de lo del otro día, de la triste muerte de mi amiga.
Piscis: La verdad es que fue francamente doloroso. Una perdida (sin acento). Por no hablar de las pesadillas que tiene el obseso cada noche.
Karla: ¿Qué obseso?
Piscis: El de la túnica, el gordo.
Karla: Ah, el obeso.
Piscis: Eso he dicho, amiga. Obseso.
Karla (con mirada de resignación): Claro, amigo. Lo que tú has dicho. ¿Otro platito de estofado?
Piscis: No diré que no, es verdad. Luego le guardaré los huesos para Rufus. Se va a poner ciego.
Karla: ¿Y que tal esta última temporada por nuestra casa?
Piscis: Todo un poco muerto sin ti, capitana. La verdad es que las personas humanas te echan mucho de falta.
Karla: Bueno, amigo. Me echarán mucho en falta, pero nadie ha movido un dedo para que me devuelvan el blog.
Piscis: Bueno, sí, hemos protestado.
Karla: Sí, protestas muy firmes, vamos, pura violencia brutal. Si yo hubiese hecho lo mismo, el capitán pirata no hubiese durado ni cinco minutos en la casa.
Piscis: Bueno, capitana, amiga, mujer, yo he batallado lo suyo.
Karla: ¿Ah, sí? No sé, casi te veía yo más interesado en hacer quedadas.
Piscis: Bueno, amiga, por hunir a la tropa (la h también es Pisciniano).
Karla: A mí me parecía que era por hacer amiguitas, me daba esa intuición.
Piscis: Yo, amiga ¿por qué lo dices? Qué bueno está este guiso, amiga. En vida he probado uno mejor.
Karla: Ya, ya. Es por la carne, amigo. ¿Qué tal con Destra? ¿Qué pasó en realidad?
Piscis: E..bueno, buena carne. Esto…Destra, bien. Buena mujer. Una tarde buena.
Karla: Casi desaparece del mapa, como Ginko.
Piscis:Ya sí, llegan se van. Buenas personas.
Karla: Sí y tú no tienes nada que ver ¿verdad, amigo? Tú eres bueno con ellas.
Piscis: Yo síami…amiga, yo bien con ellas. Qué bueno el estofado. Te sienta bien ese vestido.
Karla: ¿Este Malva y Rosa?
Piscis: Sí,esto hace calor.
Karla: Será el estofado, llevaba bastantes especias.
Piscis: Bueno, bueno de verdad. Con fundamento. Los huesos para Rufus. ¿Dónde andará metido?
Karla: Estará jugando o querrá darte una sorpresa.
Piscis: ¿Cuando arreglarán las cámaras? ¿Lo sabes?
Karla: No tengo idea. No las echo en falta. Supongo que mañana, han dicho. Mientras tanto tendremos un poco de intimidad. ¿No te gusta?
Piscis: Sí, sí, no digo nada. Es bueno.
Karla: Y ahora vas a probar mi delicioso postre. Un pequeño pastelito sorpresa. ¿Te gustan las sorpresas, amigo?
Piscis: Sí, bueno. Sí, depende. Bueno ¿qué es de sorpresa?
Karla: Es un pastelito de hojaldre con relleno especial. Te encantará. Te hará llegar hasta el séptimo cielo. ¿Te has tomado tus medicinas hoy?
Piscis: No, ayer y hoy no he tomado. No las encuentro. El médico me dijo que no me preocupase. Que tranquilo y sin sobresaltos.
Karla: Ya, no es bueno sobresaltarse con tu dolencia.
Piscis: Sí, vida sana, capitana. Mira, he hecho un verso.
Karla: Maravilloooooso, amigo. Eres todo ingenio. Prueba el pastel. Dime si te gusta.
Piscis (muerde el pastel, con una cierta cara de preocupación, mal disimulada): Eh… el reyeno (también Pisciniano), es raro. ¿Quees?
Karla: Míralo tú mismo. Sorpresa.
Piscis (mira el relleno y reconoce un globo ocular que le es familiar. Una mueca de horror en su cara. Mira con pánico hacia Karla): Que que que es? esto… que es?
Karla (con una sonrisa enooooorme en los labios y arrastrando las palabras): Guaaaaaaau, guaaaaaaau, guaaaaaaaauuuu.
Piscis (llevándose la mano al pecho, sin entender nada): Mi corazón, pero por qué? ¿Qué pasa?
Karla: No pasa nada, amigo. Nada de nada. Sólo es el ojito de tu Rufus. Demuéstrame lo mucho que lo quieres y comételo todo.
Piscis (tratando de levantarse, no puede y cae al suelo sin dejar de apretarse el pecho con fuerza): Capitana, ¿por qué? Llama al médico, maldita puta, un médico, un médico!!!!!!!!!!!!!!!!!
Karla: No te oye nadie, viejo verde sucio y asqueroso. Nadie te escuchará, no hay cámaras y los demás están en el jacuzzi. Estamos solos, basura. ¿Creíste que podrías hacerle daño a mi niñita y que quedarías impune? Nadie se mete con mi niña y se va sin más. Todos lo acaban pagando. Para eso está su mami que se encarga siempre de sacar la basura.
Piscis (retorciéndose de dolor en el suelo): Ayuda… po…fav…
Karla: No hay piedad para ti, pescadito. No pidas lo que nunca has dado. Dale recuerdos a Rufus cuando llegues a casa. Pregúntale si le gustó la mermelada con ese toque taaaaan especial. Mmmm se relamía igual que tú mientras se lo comía todo. Adios, pescadito, recuerdos también a Bili de mi parte.

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