miércoles, 19 de agosto de 2009

Día 12. Confesiones en la madrugada.

01:02 Confesionario.

Azazel: Hola, ¿qué pollas queréis a estas horas?
El: Hola, preciosa. ¿Qué tal estás? Tú siempre tan señorita, tan de tu casa.
Azazel: ¿Quién hostias eres tú? ¿Dónde coño está la Peputa?
El: No te preocupes mucho de quién soy yo. De momento te basta con saber que soy un buen amigo. O que lo puedo ser, si tú quieres.
Azazel: Yo no tengo amigos. Y menos con polla. Ni puta falta. Sólo me follo a las pollas y hago que babeen por mi coño.
El: Ya, dicen que eres muy buena en eso. Me han contado que lo que mejor haces con la boca no es hablar, precisamente.
Azazel: La más puta, cabrón de mierda ¿quieres que te lo demuestre?
El: No hace falta. No vengo buscando eso, no te emociones tanto.
Azazel: Todos buscáis eso. Deja de disimular. Puedo olerte desde aquí.
El: ¿Me vas a dejar hablar o esto es solo una ocasión más para que creas que puedes lucirte como hacías cuando contabas todas tus andanzas y te morías por llamar la atención y ser la estrella del blog de tu querida mente enferma?
Azazel: Sois todos de la misma mierda. Eres realmente original, cariño. Habla de una puta vez. Cuéntame tu vida, cuéntaselo a la niñita mala.
El: Bien, vamos mejorando. Es un comienzo. Dime, cariñín ¿estás a gusto dentro de la casa? ¿Todo bien para la señora?
Azazel: No me quejo. Hay sangre y pollas. Para mí, perfecto.
El: ¿Y qué tal la polla de tu Sena? ¿Me han dicho que ya no se pone dura como antes? ¿Está viejecito el pobre? O a lo mejor es que estás perdiendo facultades ¿no te parece?
Azazel: ¿Qué cojones sabrás tú de eso, pedazo de maricón? ¿Alguna vez antes de hoy se te había empinado a tí? Me da que tú eres más de poner el culo ¿me equivoco?
El: No hablamos de mí. Ni de la mía, hablamos de la suya. Me da que se está cansando de ti. Ya sabes, los hombres siempre se cansan rápido.
Azazel: Aún no he visto ninguna polla que se haya cansado de mi coño.
El: Pues me da que tú intuyes que el viejo está buscando nuevos horizontes. Volar lejos, dejándote unos besitos y una cartita en la almohada.
Azazel: Una puta mierda, mamón.
El: Te dirá que es el estres de todo esto que ha organizado. Que no es por ti, que no te merece. Pero te miente. El siempre miente.
Azazel: Una puta mierda.
El: Eso es lo que siempre has sido para él. Una puta mierda. Ahora que ya te ha utilizado buscará carne fresca. La tuya ya la ha catado y no era para tanto.
Azazel: No tienes ni puta idea. Le tengo comiendo de mi coño. Nadie me deja nunca.
El: ¿Tú crees? ¿Estás segura? ¿Crees que te lo cuenta siempre todo? ¿Te ha hablado de lo de tu madre?
Azazel: ¿De qué cojones hablas? No metas a mi madre en esto, puto engendro.
El: No hablo de tu madre la indigente. Hablo de tu verdadera madre.
Azazel (con cara de extrañeza): ¿De qué hostias me hablas?
El (en tono dulzón y sarcástico): Poooobrecita. No me digas que no te ha contado nada. No sabes nada del gran secreto. Eso es que a lo mejor no confía del todo en ti. O que te utiliza, como en él es costumbre. En eso sí que es un maestro.
Azazel: Yo lo manejo a mi antojo. No me cuentes putas mentiras, hijo de la grandísima puta. No me creo nada de tu puta mierda.
El: A veces me pregunto que sería de ti si no existiese la palabra “puta”. Me da que hablarías por señas. Pero a lo que vamos, de momento, no me hace falta que me creas, tontita. Aunque sé que ahora dudas. Hay cosas que no te cuadran ¿verdad? Te propongo una cosa solamente. Pregúntale a tu salvador, que qué hacía en Agosto del 78 por Barcelona. Observa su reacción. No eres tonta del todo. Después, piensa si te interesa una venganza en condiciones, una masacre de las buenas y no la mariconada que él te ha vendido. Total libertad para hacer, impunidad absoluta y una cantidad en metálico imposible de rastrear. Así ya no te hará falta que te vuelvas a abrir de piernas. Sí no quieres, claro… Espero que ahora te haya quedado claro, que tu amiguito no es el que mueve los hilos para nada. Yo soy el que manda. Piensa, medita y decide. Ahora vuela, pajarillo. Puedes volver con tu polla blanda.
Azazel: Ya haré yo lo que me parezca, siempre hago lo que me sale del coño, mamarracho. Por cierto, ya que tú eres poderoso y omnipotente, oh, gran Dios ¿podrías conseguirme una botellita de Moe & Chandon (modo Amaia) para bebérmela a la salud de mi Vinagre y celebrar la última gran comida del Pescadito? Dicen que en sus últimas voluntades, había pedido que le enterrasen con una foto del Rey. Creo que Destra ya ha ido a llevársela. ¿Se sabe ya de qué ha muerto?
El: Algo le habrá resultado indigesto. Dicen que el médico le tenía prohibido el comer según qué carnes.

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