La Escora, la escora, la escora… grabada a fuego la leyenda en su prodigiosa cabeza, el Ser Superior (SS), balanceaba su pesado y adiposo porte en el asiento trasero del coche. Decenas de kilos de grasa parecían a punto de expandirse sin control en cada curva de la sinuosa carretera.
Henos aquí, pensaba. Nos, que nunca nos hemos rebajado a pisar el suelo. Nos, nacidos para metas más elevadas, cuasi divinas. Nos, el Alfa y el Omega, sin par Maestro de Foreros, luz eterna que iluminará a los siglos venideros. Realmente, ni Dios nos entiende a Nos, pero cuanto más largo sea nuestro discurso y más vacío de contenido, menos osará ni dios a decir que el Emperador está en pelotas.
Nunca pensamos que Nos llegaríamos a esto, a este paseo por el mundo de los simples mortales, tan alejado de ese fascinante mundo de las ideas con el que los privilegiados ocupan sus horas. Pero el vil metal, ese astuto y malvado mal necesario en tiempos de penuria, nos ha traído aquí. No sin antes regodearnos en la satisfacción de ver como la mema de la Milá, nos reclamaba a Nos, casi hasta nos suplicaba sin rastro de orgullo alguno, regalándonos el oído mientras relataba todas nuestras bondades y magnificencias. Sin ti, no hay nada Hermeneútico, te necesitamos. Y Nos, complacido de la humillación de la repelente chillona, esperamos un poco más, tensando la cuerda y pensando en esa maldita operación pendiente, que nos llevo a aceptar, a Nos, en un alarde de generosidad, la patética, aunque cuantiosísima oferta.
Ahora, Nos arribamos a esa casa cochambrosa, llena de mugrosos organismos unineuronales, incapaces de entender aquello tan bonito y tan de Nos de los bucles y los rudimentos, alentados por una audiencia de borregos de vidas vacías y de viejas lisiadas de vidas solitarias.
Qué bajo hemos ido a caerNos, para huir de las redes de la temida Seguridad Social y sus tétricos quirófanos. Y ahora el único temor, es sentir el desprecio y las risas de esos colegas de profesión que siempre tanto nos han envidiado, a Nos, celosos de no poder escalar jamás hasta las más altas cumbres de la sabiduría.
Que se jodan, piensa Nos. Que les follen por el ojete bien follados, pandilla de maricones. Y es que Nos, aparte de mal hablado, siempre tenido otra H secreta dentro, aparte de la que encabeza su inmortal nick.
El coche se detiene y la inmensa mole, ayudada por dos operarios, sale a duras penas del vehículo, con túnica a lo Demis Roussos (nada que ver con la cabra), sandalias de peregrino y papada doble adornando su redondeado y grasiento rostro. La multitud estalla en vítores de admiración. Algunas mujeres lloran, otras se arrodillan ante la llegada del elegido. Portan niños en los brazos para que Nos les toque y les bendiga con su divina gracia y su infinita sabiduría. Pero Nos, no se acerca, no se mezcla. Rechaza a esa masa con olor a sobaquillo y a embutido rancio, que para olores corporales, Nos ya va feliz y repleto con los suyos. Con paso lento y trote paquidérmico, Nos avanza hacia la entrada de la casa, advirtiendo en el camino, la presencia de un pobre hombre, con chaqueta de pana y coderas, peinado Anasagasti y una fuerte halitosis capaz de ser percibida a unos cuantos metros de distancia.
- Soy Piscis, Pirata de pro y conocido de Iván . ¿Quién eres, Amigo?
Y Nos, mirándole con Franco desprecio, sin poder reprimir una mueca de asco, contestó con su voz aflautada: “Salud. Soy Hermenútico, sabio reclamado por la Milá para Gran Hermano”.
Perfecto, pensó el otro. Han pensado en el tema de los medicamentos y el botiquín estará bien surtido. Espero que este gordo haya traído muchos lasantes de su farmacia.
martes, 4 de agosto de 2009
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