Hospital psiquiátrico. Celda acolchada. Una inmensa mole de carne, cubierta por una camisa de fuerza hecha a medida para poder cubrir toda la masa corporal del sujeto. El hombre, sentado en el centro de la habitación, con la mirada perdida, ausente de inteligencia o vida, expresión bovina entremezclada con la de lechón camino del matadero. Por debajo de la camisa de fuerza, se ve asomar una inconfundible y mugrienta túnica de color fucsia. Hilos de baba le caen de la boca que se entreabre, ligeramente, para emitir un gruñido que pretende ser una melodía infantil.
Un barquiiiitoooo de cascara de nueeeeeez navegando por maaaaaaaaares de papel…
viernes, 21 de agosto de 2009
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